
Sierra y Costa están unidos por un puente que muestra su infinita grandeza a través de la brisa del viento, proveniente del Océano Pacífico.
El bosque Petrificado de Puyango, es un lugar mágico, de montañas de gran tamaño y clima cálido, se ubica en la región Sur del Ecuador, en los cantones Las Lajas de la Provincia de El Oro y Alamor de la provincia de Loja, se encuentra separado por el río Puyango, que también es límite provincial.
El área protegida cubre una superficie de 2.659has., con varios afloramientos fósiles, troncos petrificado que muestran una belleza infinita que deja estupefactos a cientos de turistas que visitan el Bosque. Los minerales que se encuentran en las piedras muestran la presencia de hierro, pirita etc.
Su clima cálido hace el mejor lugar para relajarse, la belleza natural, los colores intensos de todo cuanto les rodea hace de éste un lugar mágico que inspira a los poetas a elogiar la infinita grandeza y sabiduría del Creador.
Dos estaciones climáticas, invierno con una época lluviosas que va desde enero a abril y verano en la época seca que va desde mayo hasta diciembre son las características del Puyango.
Sierra y Costa están unidos por un puente que muestra su infinita grandeza a través de la brisa del viento, proveniente del Océano Pacífico lo que produce una mayor cantidad de precipitaciones en los lugares de mayor altura. Su gente alrededor, suman aproximadamente 30 familias, ellos se dedican en su mayoría a la agricultura y ganadería, sus tierras son productivas y pueden cosechar en diferentes épocas del año maní, arroz, maíz y frutas como el mango, naranja etc. En el lugar también se encuentran especies de flora como la guaba y guayaba silvestre, guayacan amarillo, matapalo, papelillo o buganvilla, pechiche etc.

El recorrido al bosque empieza en los senderos ubicados para que los turistas puedan ir observando los troncos, ahora convertidos en piedra que se encuentran a cada paso, si bien es cierto muchas de las piedras han desaparecido porque somos los turistas quienes hemos ido acabando con está riqueza natural.Durante el recorrido podemos encontrar variedades de aves y también el “Gigante” un árbol de aproximadamente 80 metros de altura y para el que se necesitan ocho personas para “abrazarlo”.
Un pueblo que cuenta una tradición
Así es el Puyango, pequeño donde cada rostro es conocido, gente que ha diario se apoya para las tareas que hacen a este pueblo grande de corazón. Sus fiestas las celebran el 8 de septiembre rindiendo un homenaje a la venerada Virgen de El Cisne. Familiares, amigos, vecinos de pueblos cercanos se unen a la fiesta.

Después de elegir a su representante de la belleza realizan un baile, juegos, comparsas, música, la tradicional pelea de gallos que llama la atención a propios y extraños, que de los alrededores buscan la mejor suerte para hacer apuestas, al final del día los resultados para unos la mejor apuesta y para otros la pérdida de su único capital.
Así es Puyango de gente amable, trabajadora que busca mejores días, que espera que la riqueza natural que posee sea conocida por todo el mundo.

